LO POSPUESTO EN EL FUTURO LATINOAMERICANO (La Differance)
Julio C. Romero Orozco
10 de junio de 2015
Hay cosas que permanecen en nuestro mundo simbólico, en nuestro imaginario personal y colectivo, y sin embargo, no se habla de ello, porque no se puede atrapar en la palabra en un sentido completo, pues se tienen que proponer otras palabras que “difieren” su significado. En esta problemática es necesario remitirse a Jacques Derrida (1965) quien afirma que el “diferir” puede dar como resultado oposiciones binarias que pueden afectar el significado.
Como latinoamericanos, cuando hablamos de territorio, de región, de país o de subcontinente, son variados los significados que nos asaltan la mente pudiendo posponerse u oponerse lo que verdaderamente “es” Latinoamérica. Maravillas y misterios del lenguaje que alcanzan a lo político, económico y social.
Si pusiéramos, en la cúspide de un triangulo una palabra inicial, por ejemplo: Latinoamérica, veríamos que este símbolo no puede resumir en plenitud lo que realmente es -¿Sabremos de alguna manera lo que es?-, las palabras dispuestas hacia la base del triángulo podrían configurar una red interminable de significados que intentarían explicar o describir lo “Latinoamérica”, o sea, un metalenguaje o lenguaje que explica al lenguaje, distorsionando su verdadero sentido y potencia para construir el futuro.
¿Esta problemática es una limitación de nuestra condición humana y nuestro acto comunicativo?
Me parece que sí, pues la palabra antecede a la acción y si los significados se sumen en la confusión e incertidumbre, no hay futuro construido ni lugar, sólo un efecto desolador.
Creo que la acción comunicativa está en la propuesta y no en la “pospuesta”, pensando a Latinoamérica como un símbolo que lo tiene todo y que no es necesario adherirle más significados. Tal vez, tarea para los poetas.